Mi vida está cansada de vivirme.
Está harta de caminar descalza por la playa
sin nada que hacer, tirando piedras
a la ciudad del fondo, trepándose sin ganas
a las vértebras hundidas de la tarde.
Mi vida, mi vida, mi perezosa
vida de estar por casa en zapatillas,
hecha de días torpes y noches inyectadas.
Es como si me pegaran, a veces,
con mi vida en la boca.
Y ya no tengo fuerzas para encajar más golpes.
-Pedro Andreu-
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