domingo, 7 de septiembre de 2014

Como cuando intentas dejarme sin estar conmigo


No sé si crees que nos hace más daño pensar que tenemos algo
o tener la certeza de que no quiero nada.  Nunca querré nada.

Deja de sentir por mí.
Osada sabiduría
cuando no conoces nada de mi forma de mirar,
la intensidad con la que lato
y los motivos de mis silencios.

Deja de tirar la piedra y salir corriendo.
Convéncete, nunca serás tú.

Cuando veas que se me salen los latidos del pecho
ponles cualquier nombre menos el tuyo.
Olvida mi sonrisa y mis abrazos.
En ruinas ya lo estaba antes de ti, que desconoces el porqué de cada grieta.
Nunca me has querido, ni libre, ni cerca, ni alegre, ni despierta, ni contigo.
Deja de proponerme una falsa y feliz sinceridad.
Sí, tenía un amigo, alguna vez fuiste tú.
Podrías escucharte, ya perdí la fe en ti. Ya ves.. la vida.

Claro que recuerdo la mañana en la que derribé mis muros para dejarte entrar.
Qué fácil fue perder la guerra.

Nunca has entendido mi manera de bailar.
Ahora, ni en canciones sabrás tocarme.