Confieso que he querido.
Que he cedido al deshielo,
a la vida rajando espejos,
a los versos suturando heridas
y a la desconfianza reabriéndolas.
Confieso que he creído,
que me he prohibido caer de lleno,
desnudar mi vida.
Confieso que, a pesar de todo, he sobrevivido.
Y puede que tampoco sirva de mucho.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
jueves, 23 de mayo de 2013
Aprendiendo a elevar mi umbral del dolor.
Que puede ser, no digo que no.
Sólo puede ser que haya llegado ya a la zona de confort y no quiera marcharme.
Puede ser que (tú) te hayas dado cuenta.
[ Que mi umbral del dolor comienza cuando me sueltas la mano.
Estoy aprendiendo a imaginar finales felices,
que me den la serotonina que te llevas cuando te alejas. ]
Y por eso ahora miras en otra dirección, con la de heridas que eso genera.
Que llevo horas pensándote y esperando.
Como si volviera a los nueve años, esperando que llegue la hora del recreo
para abrazarte fuerte con la excusa de que ya no me quedan más. Excusas.
Me vuelvo a poner. De pensarte.
Y las excusas me sobran. Que aquí sólo faltas tú.
O yo.
Tal vez, tomar la opción de dejar de respirar al compás del caos haga que me relaje.
Sólo puede ser que haya llegado ya a la zona de confort y no quiera marcharme.
Puede ser que (tú) te hayas dado cuenta.
[ Que mi umbral del dolor comienza cuando me sueltas la mano.
Estoy aprendiendo a imaginar finales felices,
que me den la serotonina que te llevas cuando te alejas. ]
Y por eso ahora miras en otra dirección, con la de heridas que eso genera.
Que llevo horas pensándote y esperando.
Como si volviera a los nueve años, esperando que llegue la hora del recreo
para abrazarte fuerte con la excusa de que ya no me quedan más. Excusas.
Me vuelvo a poner. De pensarte.
Y las excusas me sobran. Que aquí sólo faltas tú.
O yo.
Tal vez, tomar la opción de dejar de respirar al compás del caos haga que me relaje.
miércoles, 24 de abril de 2013
¿Y qué hago si el que me duele es tu corazón?
Ya no escribo por ti. Ni por mí.
Miro al mar esperando respuestas y sólo me llevo el murmullo de las olas.
El silencio siempre se contempló como una respuesta alternativa.
Abandonar una botella a su suerte en medio del océano siempre me pareció una crueldad.
Total, ¿esperando que tú la recojas?
No, amor, no, ahora sólo busco que los sobres de azúcar me resuelvan la herida.
Y, sin buscarlo, escribir basura para cenar.
Miro al mar esperando respuestas y sólo me llevo el murmullo de las olas.
El silencio siempre se contempló como una respuesta alternativa.
Abandonar una botella a su suerte en medio del océano siempre me pareció una crueldad.
Total, ¿esperando que tú la recojas?
Prefiero brindar. Y que (nos) bebamos.
No, amor, no, ahora sólo busco que los sobres de azúcar me resuelvan la herida.
Y, sin buscarlo, escribir basura para cenar.
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