sábado, 10 de diciembre de 2011

¿Recuerdas cuando nos prometimos aquel atardecer?

¿Lo recuerdas? Hace un año, dejábamos de "no ser" para sentirnos imprescindibles,
aunque quizás tú prescindieses más que yo. Quizá me enganché más que tú.

El error parece ser dejar entrar, dejar ver. Ser sin miedos.
Porque al cometer "ese error" te vuelves vulnerable, quebradizo, frágil.
Te vuelves verdad.




¿Y sabes qué? Yo nunca quise ser frágil si nadie me abrazaba.
Y sinceramente, nunca lo hacen.




"Si no soy feliz, me lo invento..
Y si no estoy bien, nunca lo vas a saber, para ti estaré mejor que nunca"

martes, 6 de diciembre de 2011

Límites y más límites por mi.edo

Uf..

Nunca vas a entender cómo me siento cuando el miedo me atrapa,
cuando soy incapaz de seguir y lo único que consigo con ello es perder el tiempo horriblemente.
Cuando veo la vida pasar, veo la vida vivir pero soy incapaz de respirar en ella.

Pero ¿sabes qué? Es más dolorosa aún mi autodestrucción a base de recuerdos de momentos en los que no he sido capaz de dar un paso. Cada paso.

Y eso me mata lentamente..

domingo, 4 de diciembre de 2011

Cuando el límite no siempre tiende a infinito



Cuando el límite no siempre tiende a infinito es fácil hablar.
Sí, es fácil definir lo "definible", lo que se puede circunscribir en una etapa, un lustro o quizás veinte segundos de una existencia. Es relativamente "fácil" cuando las cosas siguen su curso, creces y ya.
Es fácil, lo que debe ser lógico es lo que suele ser sencillo.



Es una tragedia que esta línea siga tendiendo a infinito, que después de tanto enlazar bucles finitos todo siga repitiéndose.
Es una gran tragedia revivir latidos.
Y me supera la necesidad de cerrar círculos de una vez por todas.


Nadie te explica en el segundo exacto en que más lo necesitas,
que hasta que no cierras un círculo todo seguirá repitiéndose en diferentes nombres y miradas.
Y hasta que no se solucione seguirás siendo el mismo en diferentes puntos espacio-temporales y no dejarás de romperte por dentro.